José Luis Duarte Rivera José Luis Duarte Rivera Author
Title: Rectificar es de sabios
Author: José Luis Duarte Rivera
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Tenemos dos amigos que trabajan juntos. Hace pocos días uno de ellos descargó en el otro, en un momento de presión, todo el estrés que ha...
Tenemos dos amigos que trabajan juntos. Hace pocos días uno de ellos descargó en el otro, en un momento de presión, todo el estrés que había acumulado, culpándolo de un error que él, y no su amigo, había cometido. Se distanciaron. Por supuesto, el amigo ofendido se sintió agredido. Si ellos hubiesen permitido que el tiempo transcurriera sin hacer nada concreto y positivo para resolverlo, seguramente que la amistad de muchos años se hubiese visto comprometida.

En este caso, el agresor llamó a su amigo para pedirle disculpas y no sólo asumió la responsabilidad de lo que había pasado, sino que se mostró dispuesto a corregir su actitud y comportamiento. Pero lo más bonito fue que el amigo ofendido aceptó, disculpó y comprendió que su amigo, al igual que todos en un momento dado, reaccionó por el estrés y no por un mal sentimiento. A veces es más difícil perdonar y dar otra oportunidad, que reconocer que nos hemos equivocado. Para mí, un evento cotidiano se convirtió en una lección. 

Ciertamente, todos cometemos errores, pero esto no significa que podemos huir de la responsabilidad de afrontarlos y corregirlos, especialmente si con ellos agredimos a las personas que no tuvieron nada que ver con ellos. Nuestro único camino, en esos casos, es tratar de reparar el daño de la forma más efectiva e inmediata posible. Muchas personas creen que reconocer un error puede ser señal de debilidad y que, además, puede representar la pérdida del respeto por parte de nuestros seres queridos. ¡No es así! Definitivamente, el admitir que nos equivocamos nos merece el respeto y la estima de ellos, especialmente si nos ven hacer el esfuerzo de corregirlo.

Asumir nuestros errores sin justificarnos nos da la posibilidad de corregirlos y, al mismo tiempo, nos permite crecer y madurar personalmente. Además, todos las equivocaciones son una oportunidad para aprender algo nuevo acerca de nosotros mismos y de los demás. Tenemos dos posibilidades de aprender y crecer, lo hacemos a través del aprendizaje que obtenemos de nuestros errores y fracasos o por conciencia.

Claves para superarlos
Enfrenta la situación. No actúes como si nada hubiera pasado, tampoco murmulles una disculpa en voz baja y sin mirar a los ojos de la persona para luego salir corriendo de ahí. La mayoría de las veces se necesita algo más que un simple "lo siento" para arreglar las cosas, es necesario conversar sobre el incidente con las personas afectadas, para minimizar el problema.

Asume tu responsabilidad. Si eres sincero y humildemente explicas, en forma razonable, el porqué de tu actuación equivocada, la persona afectada se sentirá más tranquila y satisfecha al escucharlo. Quedarnos callados esperando que el tiempo pase y la persona olvide la ofensa, hará que se genere el resentimiento.

Repara la ofensa. Además de pedir disculpas, es importante que hagamos algo concreto para mostrar nuestro compromiso de corregir el error o la ofensa cometida. ¿De qué manera puedo corregirlo? ¿Qué puedo hacer para que te sientas bien? Estas son frases que hacen sentir mejor a las personas afectadas.

Maytte Sepulveda

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