José Luis Duarte Rivera José Luis Duarte Rivera Author
Title: Percepciones nubladas (inseguridad) por Merlina Meiler
Author: José Luis Duarte Rivera
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Si te pidieran que te describas, una de las primeras palabras que vendrían a tu mente es que eres inseguro, de esa clase de personas con ...
Si te pidieran que te describas, una de las primeras palabras que vendrían a tu mente es que eres inseguro, de esa clase de personas con dudas constantes. También dirías que te falta la fuerza necesaria para tomar decisiones en distintas áreas de tu vida.

La firmeza de carácter es un deseo que ves lejano.

Si te ves reflejado en esta descripción, es bien posible que tengas percepciones nubladas.

Dudas antes de dar cada paso, por lo que se te dificulta resolver asuntos hasta con respecto a las cosas más simples. Desconfías de tus creencias y de tus pensamientos, a un punto tal que sueles dar más crédito a lo que otras personas te dicen antes que a tus propias voces interiores. El mayor foco de tu atención es externo, se basa en el afuera, en lo que otros te dicen.

Ves por los ojos de otra gente, ya que por alguna secreta razón supones que la opinión de ellos es más valiosa que la tuya propia. Al fin y al cabo, ¡te equivocaste tantas veces! Te han regañado por tus errores, aunque hayan sido bien humanos. No crees en lo que sientes ni en lo que captas con tus sentidos, sino a través de lo que sienten y perciben quienes te rodean, por lo que tus percepciones están nubladas.

Todo esto significa que estás fuera del centro de tu personalidad, lo que trae aparejado que generes relaciones de dependencia hacia otras personas quienes, poco a poco, van tomando las riendas de tu destino y nublan hasta tu raciocinio.

La estructura de tu vida está armada de esta manera, te han sucedido cosas que no buscaste conscientemente y ahora llegaste al punto de verte inmerso en una situación francamente incómoda. El inconformismo y la tristeza tienden a convertirse en moneda corriente. Este resultado es una consecuencia lógica de tu no actuar y dejar que otros decidan tu suerte.

¿En un principio parecía sencillo dejar que esto sucediera, ya que agradabas sin mayores inconvenientes a la gente que te rodea, y ahora te das cuenta de que el costo que debes pagar es demasiado alto?

¿Notas que tu integridad y tu felicidad son dos conceptos abstractos, tan inasequibles como utópicos? Pues bien, hay mucho que puede hacerse y llegar a leer estas líneas de este artículo implica que deseas ver la luz en el medio de este cuadro.

ORIGEN

Permíteme comentarte que el mecanismo de bloqueo de la conexión a nuestras percepciones suele producirse en nuestra infancia y la causa muchas veces radica en que de niños vimos, escuchamos o notamos algo y un adulto nos desautorizó. Este hecho fue el detonante de la falta de confianza en nosotros mismos. Cada vez que descreían de nuestras percepciones, nuestra seguridad interior se iba minando inexorablemente.

Al no ser valorados, nuestro desarrollo personal quedó sujeto a lo que otros decidieran. Ante la necesidad que los niños tienen de creer imperiosamente en algo, aprendimos a depositar nuestra confianza ciega en lo que otros nos sugieren.

Con esto no me refiero a mentiras piadosas que nos hayan dicho con respecto a temas que resultan difíciles de entender para los niños (por ejemplo, el abuelito se fue de viaje o el perro se escapó con la perrita de la otra cuadra) sino a hechos puntuales, tangibles y comprobables que, ya sea por encubrimientos familiares (“de eso no se habla”), por tratar a los niños como seres inferiores o tontos o incluso como broma despectiva “total es sólo un niño, qué va a entender”, en su momento, nos dejaron perplejos e indefensos. Así aprendimos a darles más crédito a otras personas que a nuestros instintos o creencias.

Es seguro que los mayores que así nos criaron no se dieron cuenta del daño que provocaban e incluso es probable que estuvieran repitiendo su propio patrón familiar. De todos modos, es importante recalcar sus buenas intenciones, ya que no tuvieron ninguna intención de provocar esto en su bien más preciado, sus hijos. A lo que apunto es que conviene tener esta temática presente para evitar repetirla en generaciones futuras.

Como todas las huellas que tenemos almacenadas en nuestro subconsciente, este mecanismo puede cambiarse y el primer paso es sacarlo a la luz, para comenzar a desactivarlo. Luego, enfoca tus energías en situarte en el centro de tu eje y aprende a hacerte cargo de las decisiones de tu vida, de manera sana y positiva.


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