José Luis Duarte Rivera José Luis Duarte Rivera Author
Title: Emociones tóxicas
Author: José Luis Duarte Rivera
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Queridos lectores, comparto con ustedes el resumen de este libro que descubrí, en plena búsqueda del análisis y la comprensión de las emoci...
Queridos lectores, comparto con ustedes el resumen de este libro que descubrí, en plena búsqueda del análisis y la comprensión de las emociones. Está en nosotros el aprender de ellas, para elegir y transformar nuestra manera de sentir.

La sabiduría emocional consiste en elegir cómo nos vamos a sentir.
Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente.
El coraje no es la ausencia de temor, sino la capacidad de actuar a pesar del temor.

ANGUSTIA TÓXICA
Las excusas y las quejas te hacen permanecer en el mismo lugar de siempre. Comienza a disfrutar de lo que tienes y háblate en positivo.
Todo lo que nos pasa, aún el dolor, podemos transformarlo en aprendizaje.
Cuanto más ganas tengas de superarte y sanar tu interior, estarás mejor parado para alcanzar nuevas fuerzas para seguir adelante.
Por lo general, quienes nos rodean nos juzgan por las apariencias y nos consideran felices por cosas que en realidad nos producen profundo dolor.
El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.
No pidamos que nuestros problemas sean más fáciles, sino poder ser más fuertes. No tenemos que pedir menos retos, sino más sabiduría porque nuevos retos vendrán.
Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.
Hay circunstancias que no podemos cambiar y otras que no podemos evitar, pero sí podemos determinar cómo vivir cada una de ellas.

INSATISFACCION CRONICA TOXICA
La insatisfacción ocasional es positiva y te lleva a mejorar, la insatisfacción crónica es tóxica y te conduce al perfeccionismo.
Procurando lo mejor, estropeamos lo que está bien.

Para ello:

Aceptarme tal cual soy.
Seguir caminando.
El que no arriesga no gana.
No dar importancia a pensamientos negativos.
Ser libre de las expectativas de los demás, de los “deberías” y “te convendría”, “sería mejor así”.
Mantener metas que se pueden alcanzar.
Practicar el respeto y perdón hacia mí mismo.
No analizar una y otra vez cada circunstancia que ocurre en mi vida: reírse más de uno mismo recude la tensión de exigencia).
Ser excelente, no perfecto.

EL APEGO TÓXICO
Tu corazón es libre, ten valor para hacerle caso (William Wallace).
El apego emocional es tóxico para tu identidad y potencial.
La persona apegada piensa que debe ocuparse de que a los otros no les pase nada, sin tener en cuenta que corre el riesgo de descuidar aún más sus propias necesidades y su vida misma.
La persona apegada es codependiente y suele convertirse en adicta a la gente. Entrega el control de sus emociones y sus decisiones. Demasiadas expectativas puestas en el otro.
La codependencia es tóxica y contraria a la naturaleza de libertad e individualidad con la que venimos al mundo, por eso siempre nos causará dolor.
Debemos reconocer nuestras debilidades, trabajar en ellas, sanar nuestra estima y movernos con libertad.

Rasgos de la persona codependiente:
Insegura (vive experimentando y pidiendo las opiniones de los demás).
Controladora (necesita del otro para ser feliz y se volverá controladora y manipuladora para tener todo bajo control. La realidad es que estas personas tienen un dolor emocional muy profundo que aun no han podido superar).
Duda de sus capacidades (su inseguridad y miedos no le permiten elegir ni decidir).

Libertad significa responsabilidad, por eso la mayoría de los hombres le tiene tanto miedo.
“No puedo enfrentar el mundo yo sólo, necesito de alguien”.
Todo apoyo acarrea sufrimiento y dolor.
El problema no es el objeto, sino tu mente.
Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente la que hace al hombre libre o esclavo.
No confundamos flexibilidad con debilidad. La persona flexible es fuerte y firme. Cambiar la perspectiva significa tener mentalidad flexible que permita otras alternativas.
Para cortar con la codependencia hay que ponerse en primer lugar.

Aceptarme a mí mismo (amarme, cuidarme. Soy único y original. Ser feliz y libre de la gente).
Respetarme a mí mismo (así como te trates a vos mismo, vas a tratar a los demás).
Saber con certeza cuál es mi sueño (sólo si sabes con certeza cuál es tu sueño, vas a ser capaz de ayudar a otro a cumplir el suyo).
Reconocer mis errores.
Resolver primero mis conflictos (no los de todo el mundo. Las dificultades tienen el propósito de hacerte mejor, no más amargado. Cuando logres ver los problemas como oportunidades, ellos te ayudarán a crecer).

No vivas la vida de nadie.
¡Atrévete a ser libre, no te arrepentirás, vale la pena!

EL ENOJO TÓXICO
Todos tenemos dominio propio, autoridad sobre nosotros mismos y sobre nuestras reacciones.
Cuanta más frustración hay en la persona, habrá más agresión.
Al enojo y la bronca hay que dejarlas salir: si no lo tratas a tiempo y revertís la situación, en algún momento van a expresarse apareciendo disfrazados bajo un dolor de cabeza o de estómago o huesos.
Debemos hablar de lo que nos molesta y hacerlo de manera constructiva. No adivines lo que le pasa al otro, mejor pregunta.
Reconoce tu enojo, pero no vivas con él, soltalo sanamente.
En la mente y en el alma del que está en paz consigo mismo, no hay tiempo para la violencia.
La gente agrede para que seas como ellos, pero nadie puede ir hacia el futuro mirando hacia atrás.

EL MIEDO TÓXICO
Cuando frente a una situación imaginamos exageradamente lo peor, habremos entrado en el circuito del miedo.
Nosotros tendemos a no correr riesgos porque tenemos miedo a lo desconocido, pero en realidad, el miedo a lo desconocido es miedo a perder lo conocido.
El miedo paraliza y acelera: nos controla, y te hace huir hacia el lado equivocado.
El miedo de perderlas, en realidad, hace que seamos más infelices que otras personas que saben vivir sin esas cosas, por lo que, hasta podemos decir que sería mejor que no las tuviéramos.
El que teme sufrir, sufre de temor.

FOBIA= miedo persistente y excesivo, exagerado. Se da frente a emociones no sanadas que viene arrastrando desde hace tiempo atrás. El fóbico busca esconder sus emociones, justificar su conducta para adaptarse mejor al mundo que debe afrontar. El desafío es enfrentarlo, asumirlo y determinar si ese miedo nos va a derribar o vamos a hacerle frente. Hay que descubrir qué disparó esa fobia, aunque hacerlo cause tanto dolor. Llega al fondo de tus emociones. CONOCELAS.

No podemos modificar las conductas de los otros, pero sí tener dominio propio sobre nuestras conductas y nuestra mente.
El miedo indica que estás haciendo algo nuevo, que estás saliendo de tu comodidad y estás aceptando un desafío nuevo para tu vida.
Sólo reconociendo los miedos podremos superarlos.
Miremos a nuestro miedo de frente, no los tapemos. Si huís de ellos, te acompañarán toda tu vida.
Detrás de todo gran miedo, hay un gran temor al abandono (busca en tu infancia ese recuerdo triste, perdona y suéltalo).
El miedo nos da este mensaje: “Estás saliendo de tu zona de seguridad”. Antes no arriesgaste nada pero tampoco lograste nada. La vida es hermosa y emocionante pero hay que animarse a correr riesgos, aunque te dé temor.
El poder de dominar y conquistar está dentro de ti.

LA VERGÜENZA TÓXICA
Cuando una persona es objeto de burla, empieza a sentir vergüenza tóxica ya que empieza a creer que es deficiente y que algo malo hay en su ser. Así nace esta emoción tóxica.
Es la creencia dolorosa y errónea que vivenciamos sobre la deficiencia de uno mismo. Es tóxica y negativa porque nos detiene y nos aísla frente a nuestras metas.
Palabras, insultos, menosprecios, desvalorización, críticas que lo único que tienen como fin es descalificarte y lastimar tu estima. Por eso, si tu estima no está sana, si aun no sabes que dentro tuyo está todo el potencial y el dominio propio para sobreponerte a cualquier error o fracaso, caerás preso de la vergüenza.
El síndrome de la amabilidad crónica, es la necesidad de hacer las cosas para recibir confirmación. Este tipo de personas son inseguras y todo lo hacen para recibir confirmación externa.
El inseguro que te burla, tiene como objetivo hacerte sentir que no servís, para que vivas atado a lo que los demás piensan de vos. Pero si vos sos su blanco, es porque sos su competencia. Si de verdad no sirvieras o no calificaras, no tendría puestos sus ojos en vos.
Nuestra estima e identidad no debe estar basada en lo que las personas dicen u opinan, sino de lo que vos te decidiste a alcanzar.
La crítica constructiva no existe, es crítica. Las equivocaciones, los errores, no se critican, se corrigen.
La persona que es libre de la gente tiene fe y confianza en sí mismo.
Comienza por rechazar todas aquellas palabras de burla que en algún momento de tu vida te han dicho y hoy vuelven a resonar en tu mente. No pienses en los que te dijeron que no podías, vos sos el que está en control de tu propia vida. Desafíate y desafía esa vergüenza. Empezá a pensar y hablar bien de vos mismo, y verás que la perspectiva de los demás comenzará a cambiar.
Es posible que la persona que te avergonzó no pueda reconocer que necesita modificar su actitud, pero eso no es importante. Es imprescindible que vos estés decidido a enfrentarla y cambiar.
Comienza a caminar teniendo la convicción de quien sos.
Tienes que ser un desvergonzado, un sinvergüenza perseverante para las cosas y los sueños que pretendes alcanzar. Arriésgate.

LA DEPRESIÓN TÓXICA
El bajón es momentáneo, dura unos días o unas horas y es normal, pero la depresión persiste en el tiempo.
Una persona en depresión no sólo no se llevará bien consigo misma sino que tendrá dificultades en sus relaciones de pareja y en su interrelación con el mundo. Sin embargo, tendrá una gran necesidad de sentirse amada.
Cada vez que hablamos de depresión, estamos hablando de una pérdida generalmente de tipo inconsciente. Es por eso que la persona llora y se siente triste sin distinguir por qué se siente así.
Si una persona recuerda permanentemente un tema determinado o un individuo, es porque ello le produjo una herida que le sigue generando angustia y emociones intensas.
Al depresivo le molesta todo, lo que antes era un motivo de atracción ya no lo es más y lo que antes era placentero ahora es una carga pesada y molesta. Gran pérdida de interés.
Una persona depresiva se siente culpable y a su vez víctima de todo.
Su excesivo perfeccionismo le impide ver los hechos como realmente son.
Cuando sanes tu corazón, experimentarás un ensanchamiento inigualable, único, sin límites, porque estarás listo para recibir lo mejor de tu vida.
Las herencias psicológicas no se rompen con sólo el deseo de “no parecerme a…”, sino cuando modificamos nuestros pensamientos y, por ende, nuestras conductas.
Incoherente viene de incoherencia, sin herencia. Tienes que deshacerte de toda herencia negativa que te dejaron tus antepasados. Vos podes elegir ser incoherente con toda herencia que te esté dañando.
El grado de satisfacción con uno mismo será proporcional a la sensación de estar controlando su vida.
El significado que le otorgamos a lo que nos ocurre a diario nos sana o enferma, no por los hechos en sí, sino por la forma en que los interpretemos (por relación estrecha entre mente y cuerpo).
Ilusión, coraje y esperanza ayudan a regular las emociones negativas. Ya no serás tan vulnerable y vas a poder sanarte a vos mismo mucho más rápido.
El depresivo se aísla y genera pensamientos negativos. Entra en un círculo vicioso del que piensa que no puede salir.
El mejor remedio para una persona físicamente o emocionalmente enferma es entregarle esperanza todo el tiempo.
Las técnicas adecuadas serían: No compadecerlo, no alentarlo con palabras, no ser frío.
Hay que cambiar la mente para que cambien las emociones: Reconocer que los errores son parte de tu crecimiento, identificar o evitar todas las cosas o personas que te hacen mal, cultiva tu mente con cosas positivas, aprende a hablar en positivo, aprende a hacer pausas, sabe decir no, no imagines por demás, mira los problemas con sabiduría, mirar el cuadro completo, PERDONA, SOLTA Y CERRA EL PASADO.
En una mente y un cuerpo lleno de disfrute, de placer y de sentido, la depresión no tendrá lugar.

LA FRUSTRACIÓN TÓXICA
Sentimiento de fracaso y decepción que aparece ante un deseo no cumplido o necesidad no satisfecha.
Detrás de toda persona enojada, hay una persona frustrada.
Una persona sin tolerancia, por lo general, en su infancia fue sobreprotegida.
La frustración es parte de la vida: no todo lo que quieres es lo que en realidad necesitas, y no todo lo que necesitas, lo vas a alcanzar siempre en el momento que lo deseas.
Una persona que vive con frustración es la que ha dedicado su vida a agradar a los demás y que ha permitido que otros elijan por ella.
Aunque tenga metas y no haya obstáculos en su camino, una persona que no puede desatarse de los mandatos que ha recibido, termina frustrada.
Para superar la frustración, debes atreverte a ser una persona DIGNA, a dejar de agradar a los demás y correr detrás de metas, sueños y objetivos ajenos.

EL DUELO TÓXICO

Nosotros somos los responsables de la forma en que elegimos vivir nuestra vida, nadie está capacitado para elegir por nosotros.
Toda pérdida del pasado sin cerrar, se transforma en un peso que no me deja levantar vuelo, en una emoción tóxica que no me deja avanzar.
Cuanto mayor es el vínculo, más intenso será el duelo.
El duelo es un proceso normal que se sucede tras una pérdida y es necesario que lo vivamos y lo traspasemos.
Sea cual fuere el duelo que decidamos hacer, aprendamos que el “dolor no es un estado sino un proceso”. Necesitamos darnos el lugar y tiempo para poder vivir ese dolor, para que al hacerlo, nos hayamos reconciliado con la vida.
Lo importante no es el luto (un hecho cultural), sino el duelo; es saber que las pérdidas se sufren en el interior del alma de cada persona y que cada uno puede elegir cómo vivirlo.
Tal vez, nos sentimos culpables de reponernos rápido ante una pérdida y nos castigamos pensando que lo normal es estar mal por mucho tiempo.
No nos castiguemos por aquello de lo que no somos culpables. Soltemos lo que ya pasó y démosle la bienvenida a lo nuevo, aceptemos todo lo nuevo que la vida tiene para darnos. No nos encerremos.
Las personas afirman que el tiempo cambia las cosas y las circunstancias, pero en realidad el único que puede generar un cambio sos vos mismo. Y recuerda que para vivir en libertad, no podemos estar atados al pasado, a lo que pasó y a los recuerdos. Suéltalos, respira hondo y vuelve a caminar.
El dolor es único, tu emoción es exclusiva y nace de esa relación exclusiva y única que vos tenías con esa persona que hoy ya no está más con vos. El dolor que vos sentís es único y te corresponde pasarlo y vivirlo a vos.
El dolor no es el problema, el problema son las emociones no sanadas; sentimientos no expresados o palabras no dichas, porque quedan arraigadas y pueden transformarse en una herid abierta, si no la sanamos.
No reprimas el dolor, este dolor tiene que salir.
En la vida hay dos miedos básicos: la forma en cómo vamos a morir y qué sucede después de la muerte. Más allá de las creencias e interrogantes, la muerte ha de ser encarada de acuerdo a cómo fue encarada la vida. La pregunta entonces no es cuándo moriré, sino cómo he de vivir hasta que muera y cómo estoy invirtiendo mi vida hoy.
Para consolar a una persona en el momento de duelo, no expliquemos, sino consolemos. Consolar es escuchar sin juzgar, es estar ahí; es escuchar, acompañar sin hacer nada.
Madurar es aprender a soltar el pasado.
El perdón es un acto liberador. Muchas personas no quieren perdonar porque piensan que así le dan la razón al otro. Sin embargo el perdón es una decisión personal independiente de quién haya tenido la culpa.
Perdonar no es justificar al otro, no es olvidar (pero si perdonaste, cuando venga ese recuerdo difícil, sentirás paz). No es minimizar sino sanar ese dolor. Perdonar te hace cerrar el pasado para poder caminar libre en tu futuro.

EL LLANTO TÓXICO
El llanto es un acto voluntario, podes hacerlo o dejar de hacerlo a voluntad.
Cuando reaccionás con llanto es porque antes pensaste algo que te llevó al llanto, no fue la circunstancia.
Lo importante en la vida no son los acontecimientos, sino los pensamientos que tienes al respecto a lo que está pasando.
Cada situación que viene a tu vida, no es para que respondas de la misma manera. Hay situaciones en las que tenés que buscar nuevas respuestas efectivas.
El llanto no es una respuesta, es una conducta y no te da soluciones a los conflictos que tengas; por llorar no vas a lograr algo en la vida; por llorar no vas a solucionar ese problema grande que tenés.
Hay personas que cuando se enfermaron de chicos recibieron de sus papás cuidado y amor; y así asociaron que enfermedad trae consuelo y ternura. Al crecer, no saben pedir amor, recurren al dolor, a “enfermarse”, a la lástima para recibir otra vez abrazos.
Los tres llantos positivos son: Llorar por dolor (en el duelo), llorar por un cambio importante (funciona como catarsis que nos ayuda a atravesar el cambio), llorar por revelación o iluminación (el descubrimiento de una verdad que uno no veía, cuando “cae la ficha”).

LAS CULPAS TÓXICAS
La culpa tóxica bloquea la capacidad de disfrutar de la vida.
Cada uno es responsable ciento por ciento de sus pensamientos, decisiones y acciones.
La persona que llora y no hace nada para salir de su situación dolorosa, está transmitiendo culpa.
El culpable siempre busca el dolor, que lo lastimen, lastimarse a sí mismo o lastimar a los demás.
Si me equivoco, pido perdón y sigo adelante; no me detengo ahí, reparo el daño producido. Si algo te hace sentir mal, decláralo, porque la culpa trabaja en soledad y en silencio.
No importa que me critiquen por disfrutar.
Disfrutar no es algo que encuentro, sino que llevo.
Si no disfruto de mi mismo no podré disfrutar del resto (llevarnos bien con nosotros mismos).
Seguiré los deseos de mi corazón. Muchos padres han puesto en primer lugar a sus hijos y se han destruido parejas por años dejadas a un costado. Muchos hijos han puesto en primer lugar a sus padres y no han vivido sus vidas. Sentimientos nobles pero actitudes equivocadas, muchas veces impulsadas por un gran “sentido de responsabilidad”, un excesivo “amor al prójimo”, malinterpretado y muchas veces utilizado por manipuladores para sacar provecho de personas bien intencionadas.
Ser sabio: Recordá que no tenés que demostrarle nada a nadie, si disfrutás hacelo para vos.

EL RECHAZO TÓXICO
La gente no tiene la autoridad de rechazarte ni aceptarte, sólo vos podés hacerlo.
La gente rechazada sobrevalua las opiniones de los demás. Se trata de personas híper sensibles que, a través de la manipulación, intentarán tener al resto bajo su control, lo cual hace que la gente se aleje.
Debo saber que, si busco acumular objetos para elevar mi estima, me convertiré en el carcelero de mis propias cosas.
Tu estima y tu felicidad no dependen ni de lo que posees, ni de las palabras que el otro quiere darte: tu estima crecerá a medida de que te aceptes como persona y comiences a hablar bien de vos mismo.
Muchas de tus tristezas inexplicables tienen una sola explicación: No amaste como los otros necesitaban o no te amaron como esperabas.
No te aferres a nada, así serás libre.
De todo aquello que no podemos soltar no somos sus dueños, sino sus esclavos.
Sólo cuando tires lo viejo, darás lugar a lo nuevo. Y lo mismo sucede con nuestras emociones. Cuando permitas que los sentimientos que te lastimaron salgan de tu vida, la mejor gente y los mejores momentos estarán por venir.
Sólo serás capaz de dar a los otros lo que te des a vos mismo.

LOS CELOS TÓXICOS
Es miedo a perder lo que tengo.
Muchas personas falsamente creen que ser celadas es ser amadas.
El celoso tiene miedo a perder, porque no tiene el permiso interior de tener.
La tarea de un papá es motivar, alentar a que sus hijos descubran su propio camino, porque cuando lo descubran no van a apartarse de él.
Hay padres que están más preocupados por la vida intelectual que por la vida interior de sus hijos.
Si en tu familia no te dieron permiso, vos podés dártelo y ser el primero en hacerlo con tus hijos.
Conecta tus deseos con metas que te hagan bien hoy, sin comprometer tu futuro.
Todo lo que respetes se te acercará, y lo que no respetes se te alejará.
La gente libre interiormente, atrae las oportunidades. La gente con paz, atrae.
Cuando llegues a tener paz interior, todo tu entorno tendrá paz, tu pareja, tu trabajo, tus hijos… porque es algo que vos generas en los demás.


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