José Luis Duarte Rivera José Luis Duarte Rivera Author
Title: Decir adiós
Author: José Luis Duarte Rivera
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Quien se ata a un placer destruye el vuelo de la vida Pero quien le envía un beso cuando de aleja Vive en el alba del sol de la eternidad. W...
Quien se ata a un placer destruye el vuelo de la vida
Pero quien le envía un beso cuando de aleja
Vive en el alba del sol de la eternidad.
W.B

Durante los conflictos interpersonales, donde dos personas no consiguen conciliar sus diferencias es donde el ego pone a prueba todas nuestras destrezas espirituales, siempre con la esperanza de ser el vencedor, porque nuestra fortaleza espiritual podría no ser lo suficientemente poderosa para conseguir que nuestro espíritu resulte vencedor.

La incondicionalidad del amor sale en escena pidiendo su más clara oportunidad de ejercer, mientras nuestra mente racional se opone a su suplica, el orgullo comúnmente llamado dignidad termina venciendo, mientras el ego es una esquina sonríe triunfante.

Las heridas que con frecuencia propiciamos a los demás durante un conflicto quedan abiertas por mucho tiempo, querer perdonar no parece ser suficiente, porque cada vez que ocurra algo que toque la herida esta sangrara de nuevo y el perdón parece ser solo una capa de maquillaje mal puesta que perdemos con una facilidad asombrosa.

El tiempo, inmaculado aliado de cualquier situación de conflicto es el mejor consejero, no todos disfrutamos de la paciencia que requiere dejar pasar el tiempo a través de una herida y mantenernos en silencio respecto a la persona implicada y sobre todo ante nosotros mimos evitando toda suerte de monologo interno autodestructivo que vaya en detrimento de la situación.

Si conseguimos dejar al tiempo actuar sobre la situación, podremos además proteger a los implicados en el conflicto, y protegernos a nosotros mismos de ser nuevamente heridos con las actitudes defensivas de la parte oponente.

Puede sonar algo represivo el sistema, a mi me gusta pensar que es más amoroso, que nos resta espacio para ver las cosas con otros ojos, para enfrentar cara a cara los tipos de sentimientos por los que estamos atravesando y responsabilizarnos de ellos sin salpicar a otros con nuestro malestar. Me gusta pensar que enfrentar el riesgo de que ni siquiera el tiempo pueda conciliar una situación de conflicto, eso solo nos indica que es el momento de dejar ir esa relación, esa persona, o esa circunstancia en nuestras vidas, no es placentero decir Adiós, pero cuantas veces hemos tenido que decir Adiós para nacer a nuevas circunstancias, a nuevos amigos, a nuevas formas de vida y lo más importante para aprender a desapegarnos.

Luz Dary Jiménez Monsalve
Corresponsal para Medios Humanitarios en USA

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