José Luis Duarte Rivera José Luis Duarte Rivera Author
Title: Aprender a ser padres
Author: José Luis Duarte Rivera
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Educar a los hijos es una de las tareas más importante en la vida de una persona, pero una de las pocas a la que los padres se enfrentan ...
Educar a los hijos es una de las tareas más importante en la vida de una persona, pero una de las pocas a la que los padres se enfrentan sin formación previa.

El entorno social y familiar han cambiado y lo ha hecho tan rápido y de forma tan radical que muchos padres se sienten desorientados o culpables y asisten impotentes ante las nuevas formas de comportarse de los niños y adolescentes.

Tal y como se repite a menudo "los niños vienen sin libro de instrucciones", aunque hasta ahora para educar a los hijos solía bastar la experiencia y conocimientos que transmitían los padres y abuelos.

Hoy en día ya no es así. Nuevas tecnologías, hijos únicos, divorcios, exceso de actividades escolares, influencia de la televisión, falta de tiempo de los padres, crisis... son algunos de los elementos que influyen en la educación de los niños del siglo XXI que en poco o nada se parecen a los que marcaron los de las generaciones anteriores.

Esto ha hecho que las herramientas y pautas que aplicaban hasta ahora los padres se hayan vuelto insuficientes para atender los conflictos de los hijos en la sociedad actual.

"Síndrome del padre desesperado"
La mayoría de problemas que se plantean en las familias de hoy en día están originados porque existe una nueva realidad social. Los niños crecen más rápido, no maduran de forma correlativa y se relacionan en una sociedad que en muchos casos les puede ser extraña a los adultos ya que no se parece a la que ellos vivieron de niños y jóvenes. Ante esta nueva realidad muchos padres ven difícil adaptarse y se sienten desorientados.

En muchas familias se vive el "síndrome de padre desesperado". Existe un alto grado de culpabilidad que antes no existía. No se trata de que sean malos padres, ya que la mayoría tienen muy buenas intenciones y actúan pensando que están haciendo lo mejor para sus hijos, simplemente la realidad desborda su capacidad de respuesta.

Compensar la falta de tiempo
Además, actualmente se está compensando mal la falta de tiempo de los padres trabajadores, que ahora disponen de muy pocas horas para estar y jugar con sus hijos.

El poco tiempo que pasan en casa los padres prefieren no reñir a los hijos ni enfrentarse a situaciones que son incómodas o difíciles, así que muchos de los conflictos o problemas habituales que se viven en las familias no se solucionan, ni se ponen límites a los niños y eso provoca que en la adolescencia la situación sea aún más difícil.

Pedir ayuda
Muchas de estas situaciones se podrían solucionar con una información o formación de los padres, quienes tienen a su disposición numerosos recursos que a veces desconocen. Las escuelas de padres, la extensa bibliografía o la consulta a un experto en algunos casos, puede dar a los adultos claves muy útiles para hacer frente a las situaciones que día a día se viven en el hogar.

Paradójicamente y aunque no siempre lo parezca, los expertos coinciden en afirmar que actualmente los padres están más preocupados por la relación con sus hijos que hace unos años. Existe una mayor implicación en la educación y un reparto de tareas más equitativo entre padre y madre. Ya no son sólo las madres las que se preocupan por la educación, ahora también son los padres y lo que es más importante, se dejan enseñar.

En la última década se ha incrementado el número de personas que acuden a las escuelas de padres o que consultan a pedagogos para hacer frente a las situaciones que provoca la convivencia familiar.

Así, hace 25 años era infrecuente pedir consejo sobre cómo educar a los hijos, ahora son conscientes de que necesitan ayuda profesional, pero no tanto para casos extremos, sino también por cosas ordinarias. No solo se pide ayuda o asesoramiento cuando se detecta un problema grave, muchos simplemente quieren mejorar, ya que son conscientes que nadie nace sabiendo ser padre.

Los padres leen más sobre la educación y están dispuestos a formarse, son más conscientes de la seriedad del proceso educativo.

Pero no existe ninguna fórmula secreta para mejorar las relaciones familiares, aunque la mejor herramienta es la comunicación. Tanto entre padres e hijos, como entre padre y madre. Hablar es una de las claves para prevenir los problemas, además de saber qué ocurre. Pero no hay que olvidar que la comunicación tiene que ser de doble dirección, hay que hablar con los hijos, pero tan importante como hablar es escucharles.

Desdramatizar
A pesar de todo, hay que destacar que es importante desdramatizar la situación. «No existe el padre perfecto», pero conseguir que el niño se sienta querido puede ser el mejor «antídoto» para resolver los problemas. Es importante perder el sentimiento de culpabilidad y recordar que educar no es una inversión de renta fija.

Por último, no hay que olvidar que educar pone a prueba la humildad de los padres. Las conductas y comportamientos de los hijos muchas veces no son las que los padres esperaban, pero este hecho lejos de ser un problema, puede ser una ocasión también de ejercer la constancia, la generosidad y la renuncia, valores que favorecen la madurez de los padres.

Además, muchas familias han optado por el llamado "Coaching educativo", se trata de asesoramiento a padres y madres con una metodología práctica en temas educativos. Una disciplina enfocada a familias que quieren mejorar sus relaciones y potenciar sus capacidades

Recuerda...

-Ser ejemplo. La actitud de los padres es el espejo en el que se miran los hijos
-Hablar. La comunicación es la mejor herramienta en la educación
-Pedir ayuda o acudir a una escuela de padres es una buena manera de mejorar en las relaciones familiares ya sea por un tema en concreto o como formación general

Artículo elaborado con el asesoramiento de Mar Sánchez Marchori, 

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