José Luis Duarte Rivera José Luis Duarte Rivera Author
Title: Jardines verticales para salvar a China de la contaminación
Author: José Luis Duarte Rivera
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Convertir las ciudades en jardines sin renunciar a la selva urbana para así reducir la polución es una idea que parece pura y sencillam...

Convertir las ciudades en jardines sin renunciar a la selva urbana para así reducir la polución es una idea que parece pura y sencillamente utópica. Pero eso no significa que sea un imposible. Por lo pronto, hay proyectos que apuestan por los jardines verticales, incluso a gran escala.

Entre otros, destaca por su enfoque global el proyecto bautizado con el nombre de “Forest City”, un innovador plan para la construcción de una ciudad con 30.000 habitantes en China, un país que sufre una terrible contaminación atmosférica.

Objetivo: combatir la contaminación

El resultado será una ciudad que ofrecerá el aspecto de un gran bosque gracias a esos jardines verticales que tapizarán de verde la ciudad al completo, cubriendo fachadas de viviendas y edificios en general. Además de abundar las zonas verdes urbanas al estilo tradicional dentro de la urbe, la misma está rodeada de árboles.

Gracias a esta inyección intensiva de verde, el paisaje urbano se transforma de un modo radical, como puede verse en las imágenes, ofreciendo un escenario urbano inédito. Tanto es así que incluso cuesta identificar que se trata de una ciudad.

A nivel práctico, se logran grandes cosas. Además de reducir contaminación atmosférica y acústica o de atraer biodiversidad, ayuda a la eficiencia energética, así como a combatir la isla de calor urbana. Asimismo, el fenómeno de la isla de calor aumenta de forma significativa el coste urbano del cambio climático, otro aspecto que mejorará al llevarse a cabo este tipo de proyectos.

Por si lo desconoces, la isla de calor alude a una situación típicamente urbana de acumulación de calor por el omnipresente hormigón en la ciudad, entre otros materiales que absorben es plus de temperatura. A ello hay que añadir otros factores que también actúan sobrecalentando, como la influencia del tráfico rodado, el uso del aire acondicionado, etc.


Por pasiva, la isla de calor urbana se combate con más superficies naturales, como la vegetación, la madera o también el agua, en detrimento del hormigón y el asfalto. Todo un reto que se pretende abordar sin escatimar en recursos verdes.

Las ciudades bosque son tendencia

En este caso, la ciudad bosque está siendo desarrollada por el estudio de arquitectura Stefano Boeri, una compañía ya veterana en este tipo de innovaciones. Por ejemplo, ya había construido bosques verticales en su país, concretamente en Milán, dentro de un proyecto bautizado como “Bosco Verticale” que finalizó en 2014.

En la ciudad de Nanjing, por su parte, también están levantando dos torres de uso mixto cerca del río Yangtzé, en la ciudad de Nanjing, en China, su primer bosque vertical en tierras asiáticas. Se trata del proyecto conocido como “Nanjing Vertical Forest”, cuya culminación se espera para 2018.

El proyecto se caracterizará por jardines verticales de alta densidad, además de plantarse más de mil árboles de distintas especies locales y miles de plantas y arbustos que cubrirán la friolera de 6.000 metros cuadrados. Según sus cálculos, estos jardines lograrán absorber 25 toneladas de CO2 al año, lo cual supondrá un plus de 60 kilos de oxígeno a la atmósfera, a lo que hay que añadir otros beneficios, como los apuntados.


Junto a estas iniciativas existen otras muchas, variados proyectos de distintos estudios arquitectónicos que, pese a sus diferencias, comparten esta apuesta por una urbe vestida de verde de pies a cabeza.

Por una China verde, que te quiero verde

Dentro de su intención de exportar este modelo a ciudades de los cuatro rincones del mundo, recientemente se ha presentado también “Forest City”, un gran paso adelante en la implementación de esta filosofía, pues se trata de construir una ciudad entera.

Si bien el objetivo es global, imaginar una China urbana verde es igualmente un gran desafío que, por qué no, podría ser decisivo para extender el modelo. ¿Pero, cómo será este modelo? Más allá de las imágenes, que como suele ocurrir, valen más que mil palabras, están los planes.

Habida cuenta, por otra parte, que las imágenes no dejan de ser una realidad virtual, que debe plasmarse todavía en una realidad. Mientras va llegando ese momento, previsiblemente en los próximos años, habremos de conformarnos con los bocetos difundidos.

Junto a decenas de edificios de oficinas, hoteles y residenciales cubiertos de verde, el diseño de la ciudad al completo contribuiría a la creación de un resplandor verde que regalará la omnipresencia de la naturaleza.



Los humos, gases y polvo, entre otros problemas de polución propios de la urbe, se pretender trocar por un soplo de aire fresco que aporte bienestar y calidad de vida, cuidando a su vez el planeta. Un fuerte contraste para un país lleno de ciudades degradadas, invadidas por el smog.

Entre 100 y 200 edificios de diferentes tamaños estarán cubiertos de verde, y también albergarán jardines en su interior. En sus calles, a su alrededor, árboles y plantas por doquier, creando un entorno difícil de encajar en la realidad urbana.

Sin embargo, pronto podría empezar a ser algo normal o, si se quiere, maravillosamente anormal. Una insólita ciudad que aspira a ser justo lo contrario. Si todo sale bien, esta primera ciudad boscosa que se levantará en China será una realidad en 2020, abriendo grandes posibilidades una vez se comprueben sus grandes ventajas en la práctica. No será una solución definitiva a la crisis de la contaminación y emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo, qué duda cabe, pero ayudaría a alcanzarla. Y es que los grandes problemas exigen no menores soluciones.

Ana Isan
Créditos fotográficos: Stefano Boeri Architetti

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