José Luis Duarte Rivera José Luis Duarte Rivera Author
Title: Conductas nocivas (honrar a tu padre y a tu madre) por Merlina Meiler
Author: José Luis Duarte Rivera
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Solemos repetir conductas que aprendimos en nuestro hogar, lo que es bastante lógico. Pero en muchas circunstancias, estos comportamien...
Solemos repetir conductas que aprendimos en nuestro hogar, lo que es bastante lógico.

Pero en muchas circunstancias, estos comportamientos son nocivos y no sabemos cómo despegarnos de ellos o de qué manera lograr abrir nuestras alas y demostrar todo nuestro potencial interno.

Una excelente manera de hacerlo es honrar a nuestros padres de otro modo.

Desde pequeños buscamos la aprobación de papá y mamá, hacerlos sentir bien, que nos acepten y nos quieran, ya que todo esto reafirma nuestra seguridad y nos brinda felicidad.

Asimismo, repetimos patrones hogareños para ser considerados parte de ese núcleo familiar, pero esta actitud muchas veces nos juega en contra.

Vayamos a un ejemplo concreto: en una familia donde todos son obesos (o el padre o la madre), que uno sea flaco o no tan rellenito puede sentirse como “extraño” o que no pertenece. Querer salir del denominador común suele resultar infructuoso, salvo que uno esté dispuesto a “honrar” a sus padres de otro modo y que entienda que tiene derecho a su propia individualidad, sin dejar de formar parte de esa familia.

El hijo de una madre o padre fumador (o que toma en demasía) muchas veces siente que, con esta conducta, reafirma su lazo con ese progenitor, lo acompaña, lo siente cerca o, si no viven juntos, incluso rememora algo que le hace sentir en su hogar. Querer cortar con este mal hábito implica reconocer que algo que papá o mamá hacen está mal o es dañino para ellos y, en muchos casos, quien intenta este “alejamiento” también puede presuponer que está juzgando o desvalorizando a quien sigue ejerciendo este mal hábito (o lo hacía cuando estaba vivo).

Lo mismo sucede con la agresión, con condiciones médicas, con acciones ilegales, con parejas fallidas a repetición o con situaciones que sabes que no son las más adecuadas para tu bienestar y el de los demás.

Para honrar a tu padre y a tu madre y que ellos sientan que los quieres y los respetas, no es necesario que adoptes como propios modos de conducirse de ellos, que a ti o a la generalidad de las personas les parecen poco saludables.

Si tienes edad para discernir esto que te estoy presentando, entonces tienes la personalidad suficiente para tomar tu propio rumbo y para modificar o renunciar a lo que ya no tiene que ver específicamente contigo.

Tus padres lo seguirán siendo aunque ya no imites lo que ellos han necesitado por sus propias razones (diferentes a las tuyas) y, de inmediato o con el tiempo, lo entenderán.

Puedes poner el punto final cuando tomes la decisión de hacerlo (siempre hay personas o lugares con las puertas abiertas para ayudarte).

Que al leer estas líneas te estés planteando la posibilidad de que puedes dejar atrás lo que te ha perturbado hasta ahora es muy bueno, y un excelente punto de inicio para la vida que deseas para ti.

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