José Luis Duarte Rivera José Luis Duarte Rivera Author
Title: Cómo evitar que otros logren manipularte
Author: José Luis Duarte Rivera
Rating 5 of 5 Des:
Con frecuencia, los demás intentarán convencerte de que hagas algo que no deseas hacer, ya sea recurriendo al razonamiento y la argumenta...
Con frecuencia, los demás intentarán convencerte de que hagas algo que no deseas hacer, ya sea recurriendo al razonamiento y la argumentación, haciéndote chantaje emocional o criticándote si no haces lo que desean.

Resistir estos intentos no siempre es fácil. Algunas personas tienen problemas para decir que no, mientras que otras simplemente se cansan ante la insistencia del otro y acaban cediendo, o bien se dejan convencer por la gran cantidad de buenas razones que les están exponiendo, para darse cuenta, poco después, de que se han dejado embaucar para hacer algo que no desean hacer.

Cuando te dejas manipular así, es posible que acabes sintiéndote mal por no haber sido capaz de resistir, o tal vez sientas ira o resentimiento hacia la otra persona (o ambas cosas a la vez). Si la manipulación se debe a una persona cercana a ti, como un padre o madre, pareja, amigo, etc., y ha estado sucediendo durante un cierto tiempo, es muy posible que también sientas ansiedad, depresión, frustración y culpa, y estés en un estado de ánimo negativo buena parte del tiempo. Al fin y al cabo, si la manipulación es severa y continuada, es también una forma de abuso emocional.

Las técnicas de resistencia a la manipulación

1. Controlar el tiempo de respuesta
Esta técnica es el mejor punto de partida cuando tienes tendencia a decir que sí de inmediato ante cualquier petición. Consiste en no dar una respuesta inmediata sino esperar un tiempo para pensarlo. Cuando haces esto, consigues de inmediato un mayor control, pues haces esperar a la otra persona hasta que tú lo decidas. Así, cuando alguien intente que hagas algo que no deseas, tu respuesta inmediata puede ser: "Tengo que pensarlo, te diré algo en cuanto lo decida", "No puedo responderte a hora mismo, lo pensaré y te diré algo lo antes posible". Como ves, estas frases son afirmaciones, no preguntas. No estás pidiendo permiso para responder después, sino informando a la otra persona de lo que vas a hacer.

Si te cuesta trabajo decir esto, puedes dividirlo en dos fases. La segunda sería la que acabo de comentar, y la primera fase consistiría en tomarte primero una pequeña pausa. Por ejemplo, le dices: "Un momento, voy a terminar con lo que estoy haciendo". "Espera, ahora te respondo". Tras decir eso, márchate un momento de la situación; por ejemplo, ve al baño, envía un email, haz una llamada telefónica, ve a por un vaso de agua… Esta breve pausa te ayudará a hacerte más fuerte, relajarte y calmarte. Cuando vuelvas, dile que lo pensarás.

Puedes ensayar esas frases hasta que te sientas a gusto con ellas y tenerlas pensadas de antemano. Si el manipulador insiste, tratando de evitar que te tomes tiempo para pensarlo, utiliza la técnica del disco rayado.

2. Afrontar el miedo al rechazo y la culpa
Los manipuladores se aprovecharán también de tus miedos, como el miedo al abandono, el miedo a la confrontación, el miedo a cometer un error, así como de tus inseguridades o tus sentimientos de culpa. Para salirse con la suya, puede criticarte, enfadarse, hacerte sentir como una mala persona, retirarte su afecto, gritar, hacerse la víctima, etc. Si te sientes mal al negarte a hacer algo, te costará mucho más trabajo decir que no. Por tanto, es importante que aprendas a manejar estas emociones.

La culpa aparecerá si te sientes excesivamente responsable de sus emociones, como el malestar o tristeza que pueda mostrar cuando te niegas a hacer lo que desea que hagas. Para hacer que te sientas culpable, el manipulador se hará la víctima y se quejará de lo mal que lo está pasando por tu "culpa".

Los manipuladores también pueden tratar de usar la ira como un modo de coacción; pueden enfadarse, gritar, llamarte egoísta.

De este modo, el manipulador tratará de hacer que te sientas mal, porque si ese malestar llega a ser demasiado intenso y no puedes tolerarlo, es más probable que acabes cediendo a sus caprichos.

Por tanto, es muy importante que seas consciente de lo que está haciendo y no te dejas engañar por su chantaje emocional. Ponle nombre a lo que está pasando y piensa: "Esto es un intento de manipulación, yo sé que no quiero hacer esto y tengo derecho a negarme y a decidir lo que quiero o no quiero hacer."

Para resistir su intento de manipulación, puedes empezar diciendo: "Entiendo que quieras que haga esto pero..." Y luego continúas con alguna frase similar a las siguientes:
"...tus amenazas ya no van a funcionar"
"...no vas a hacer que me sienta culpable"
"...hacerte la víctima no te va a servir para obligarme a hacer lo que tú quieras"

Después te marchas de la habitación diciendo algo como: "Estaré en el salón; cuando aceptes que no voy a hacer lo que dices por mucho que insistas, puedes venir a charlar de cualquier otra cosa". De este modo, estás rechazando su petición pero no lo estás rechazando como persona, sino que le dejas ver que estás disponible para otra cosa más razonable aunque no vas a seguir discutiendo sobre algo que tienes muy claro que no deseas hacer.

3. Decir que no
Tanto si te has tomado un tiempo para pensarlo como si tienes claro desde el principio que no vas a hacerlo, cuando vayas a negarte a algo puedes dar varios tipos de mensajes: reconocer la verdad de lo que dice la otra persona ("entiendo que te cueste trabajo encontrar a alguien para cuidar de tus hijos, pero…"); revelar tus motivos ("…he tenido un día duro y esta noche quiero relajarme a solas y descansar") y decir que no ("no, esta noche no").

Sin embargo, ten presente que no tienes por qué tener ningún motivo ni excusa para negarte a hacer algo, ni tienes por qué revelar tus motivos si no quieres. Puedes decir simplemente que no te apetece, no te gusta o no quieres hacerlo. Y si sigue insistiendo, recurre de nuevo a la técnica del disco rayado.

Ana Muñoz

About Author

Advertisement

Publicar un comentario

 
Top