José Luis Duarte Rivera José Luis Duarte Rivera Author
Title: Vencer el hábito de preocuparnos por todo
Author: José Luis Duarte Rivera
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Deja de darle vueltas en tu cabeza a los problemas y ponte en acción para solucionarlos. ¿Eres de las personas que se sienten abrumadas...
Deja de darle vueltas en tu cabeza a los problemas y ponte en acción para solucionarlos.

¿Eres de las personas que se sienten abrumadas por todo lo que tienen que hacer, con lo que tienen pendiente y con todo lo que anticipan que pudiera sucederles más delante de una forma negativa, tratando de prevenirlo para hacer algo al respecto sin que haya sucedido todavía?

La preocupación no es un proceso de reflexión o de análisis objetivo y positivo que busca llevarnos a solucionar algo de forma concreta. Por el contrario, es un proceso a través del cual nos conectamos con aquello que anticipamos con ideas y emociones negativas, que nos impiden vivir el presente.

En la mayoría de los casos, vivimos angustiados y preocupados por innumerables situaciones que no está en nuestras manos resolver o son responsabilidad de otros o simplemente, no han ocurrido todavía pero, suponemos, que podrían suceder y por lo tanto nos preocupamos, ganando una cuota de estrés y ansiedad que nos impide vivir con serenidad.

Tengamos en cuenta que no somos el centro del mundo, ni siquiera la columna central de nuestra familia o del grupo de amigos que tenemos, que podemos asumir nuestras responsabilidades y compromisos con conciencia, sin postergar hacer lo necesario para cumplir con ellos, pero que cada quien debe ocuparse de sí mismo de la misma manera como lo pretendemos hacer nosotros.

Por otro lado, no podemos suponer o prevenir lo que ocurrirá en el futuro, como si de esta manera pudiéramos evitarlo o estar mejor preparados para afrontarlo, porque no ha ocurrido todavía y lo único que lograremos con esta actitud será preocuparnos y desgastarnos mental, emocional y físicamente, sobre todo si con nuestras ideas negativas y pesimistas, hacemos que el miedo se instale en nuestra mente.

Además, cuando nos sentimos preocupados la mayor parte del tiempo, nos volvemos exigentes con nosotros y con las otras personas, críticos y enjuiciadores de sus actitudes y comportamientos, lo que pone en peligro la estabilidad de nuestras relaciones personales; perdemos la claridad que nos permite analizar la situación de forma objetiva y clara, nublando la interpretación que hacemos de lo que nos pasa; nos volvemos irritables, impacientes, distantes y hasta depresivos, sin darnos cuenta de que al caer en alguno de estos estados formamos parte del problema que tendremos que afrontar y resolver lo más rápidamente posible para recuperar la tranquilidad y nuestro bienestar.

La buena noticia es que podemos vencer el hábito de preocuparnos por todo, aprendiendo a aceptar la vida y las cosas como son, de forma objetiva, confiando en que tenemos las herramientas y los recursos esenciales que nos permitirán afrontarla siempre de la mejor manera.

Claves para evitar la preocupación 

1. Pregúntate si la situación o su solución depende de ti. Si la respuesta es afirmativa, ocúpate de tomar las decisiones y realizar las acciones concretas que te permitan afrontar y solucionar la situación de la mejor manera. Busca los recursos que te hagan falta y evita postergar el trabajo que necesitas realizar para conseguir lo que quieres.

Lo peor que puede pasar es que cometas un error. Tomar decisiones siempre encierra un riesgo, pues no manejamos todas las condiciones ni las circunstancias que envuelven la situación. Si no sucede lo que esperabas, puedes convertir esa experiencia en parte de tu aprendizaje y crecimiento, tomándolo como un medio para buscar un camino o una solución alternativa. Recuerda: Crecemos con los cambios.

2. Pregúntate si está en manos de otra persona. Si la respuesta es afirmativa, necesitas reconocerlo y aceptarlo, entendiendo que es poco lo que puedes hacer entonces al respecto. Puedes acercarte a la persona si es conocida y ofrecerle tu experiencia, punto de vista y apoyo, pero deberás estar preparado para aceptar una negativa como respuesta.

En este caso, el aprendizaje consiste en soltar, en delegar la responsabilidad y evitar caer en el hábito de preocuparte por algo que no puedes cambiar, hacer o solucionar. Lo peor que puede pasar es que tengas que ver a la persona experimentando una situación difícil, sin que puedas en el momento hacer algo concreto para evitarlo.

Recuerda que dejarle asumir su responsabilidad en el proceso es darle una oportunidad para aprender a afrontar y resolver sus propios problemas.

3. Y si está en manos de la vida. Es decir, de lo que pudiera ocurrir y que no controlamos, o de los procesos de cambios naturales e inevitables, es importante que aprendas a soltar y a confiar en Dios, que siempre conspira para darte el apoyo y la guía que necesitas; y en las personas que comparten contigo esa experiencia.

Si bien no puedes controlar lo que pase ni lo que hagan las demás personas involucradas, si puedes manejar la forma en la que responderás a la situación. No te servirá de nada resistirte a aceptar lo que sucede, tampoco buscar culpables o resentirte con la vida, porque de esta manera lo único que conseguirás será agrandar tus miedos o tu frustración.

Acepta y disponte a asumir tu realidad resaltando todos los elementos positivos que encierra.

Maytte Sepulveda

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