José Luis Duarte Rivera José Luis Duarte Rivera Author
Title: La pérdida de un bebé
Author: José Luis Duarte Rivera
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Hay muchas cosas de las que la Psicoperinatología se ocupa, muchas veces nos ayuda a enfrentar situaciones difíciles. Una de estas situac...
Hay muchas cosas de las que la Psicoperinatología se ocupa, muchas veces nos ayuda a enfrentar situaciones difíciles. Una de estas situaciones es la pérdida del bebé. La pareja cree que no "debe" hablar de lo sucedido, que porque no ha habido parto, o porque no tendrán bautizo, o fotos ni recuerdos, no hay por qué hablarlo. En muchos casos, incluso el personal médico le resta importancia o medican a la mamá o a la pareja para que pase este momento sin mayor trascendencia, pero esto impide que el duelo se realice de forma normal y natural.

Aunque es cierto que gracias al avance de la medicina, cada vez es se ha logrado disminuir más la muerte materno-infantil, todavía tenemos muchas experiencias de dolor. Siempre la muerte fetal es ocasión de una crisis vital ya que es una situación a la que nunca pensaron tener que enfrentarse y les afecta tanto de forma individual como de pareja. Ésta crisis les hace sentir vulnerables, altera el estado de ánimo de los padres y la familia en general, incluso pueden llegar a desarrollar ansiedad y depresión. El duelo por la pérdida del bebé es una respuesta normal y puede superarse con apoyo entre la pareja y apoyo profesional.

Ésta pérdida es una experiencia indescriptible, es muy difícil de asimilar ya que, en el pequeño que se estaba formando, los padres y la familia han depositado esperanzas y anhelos, además de constituir un inicio para todos y no un final, todos van construyendo alrededor del bebé, sus propias fantasías y sueños por su pronta llegada. Se está de duelo por el bebé que se ha perdido y por todas las ilusiones que se habían hecho.

Cuando los padres reciben una noticia de esta magnitud, se desencadenan en ambos o en uno de ellos, síntomas de angustia debido al fuerte impacto emocional, estos síntomas pueden ser palpitaciones, sudoración, temblores, escalofríos, sentir que les falta el aire o sentir que se ahogan, dolor o molestias a nivel del pecho como una fuerte opresión, pueden sentir que se descomponen del estómago y tienen náuseas o dolor abdominal intenso, pueden sentir también mareo, inestabilidad, sentir que se van a desmayar o que lo que están viviendo no es la realidad, temor a perder el control y deseos de morir porque se está perdiendo la cordura. Casi siempre estos síntomas desaparecen en los próximos minutos o unas cuantas horas a la noticia y entonces empiezan a procesar la pérdida.

Cuando algo así sucede, se activan varios mecanismos que son parte del proceso de elaboración de lo que conocemos como duelo. Éste debe formar parte de una respuesta natural e incluso saludable ante una pérdida, es algo que nos sucede a todos los humanos ante un suceso de dolor, pero se vive de forma individual. Cada uno tiene su propia forma de llevar el proceso de duelo y de manifestar el dolor y la angustia, y como experiencia; abarca todos los aspectos de la vida, desde el ámbito familiar al social. Los procesos psicológicos se ven afectados, así como las emociones. En ocasiones, se ve afectado también el aspecto espiritual, puesto que la persona duda de su fe o de sus creencias debido a lo que está sufriendo. Es necesario recordar que los duelos no se viven de forma colectiva, cada persona tiene su propio ritmo ante un proceso de duelo y es importante respetar la individualidad de cada quien. Lo que sí podemos decir es que dura aproximadamente entre 6 a 12 meses dependiendo de la persona y aunque se vivan las mismas fases, no se elaboran de la misma forma ni en el mismo orden.

Continuará...

Ileana Páez-Hanser
Psicología Perinatal
Licda. Psicóloga Clínica
Especialización en Psicología Perinatal

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