José Luis Duarte Rivera José Luis Duarte Rivera Author
Title: Felicidad sin motivo por Merlina Meiler
Author: José Luis Duarte Rivera
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Hace pocos días, en una clase de gimnasia, el profesor se me acercó y me preguntó, ¿por qué sonríes? Su cara extrañada me dejó desconce...
Hace pocos días, en una clase de gimnasia, el profesor se me acercó y me preguntó, ¿por qué sonríes?

Su cara extrañada me dejó desconcertada. Me miré al espejo que estaba delante de mí y sí, efectivamente, estaba en la mitad de la clase, sonriendo.

La verdad es que mi rostro expresaba, a las claras, lo que me producía la situación: estaba contenta de estar allí. Cuando hago algo que me gusta y me hace bien, ya tengo incorporado el sentirme agradecida y feliz, con el deseo de disfrutar a pleno de lo que me toca vivir (esta es una actitud que en un principio hacía de manera inconsciente y ahora, a fuerza de repetición, ya se transformó en un comportamiento adquirido).

Pero además, porque soy una firme defensora de que el estado de base de una persona sea la felicidad. Sí, así nomás, sin motivo alguno.

Mi planteo es: ¿resulta necesario tener un motivo para ser feliz? ¿No tiene más sentido que esta sea la postura permanente ante la vida y, en caso de que ocurra algún imprevisto, modificarla momentáneamente si no queda otra salida o si la situación realmente así lo amerita?

Admito que este planteamiento es especialmente difícil de sostener los lunes por la mañana en el primer madrugón de la semana laboral, con los restos del agradable sabor del fin de semana presentes, lo que dificulta el despegarse de las sábanas. Pero con un simple pensamiento positivo (tal como, ¡qué suerte que tengo trabajo/que puedo estudiar/que me espera una semana en la que es posible que sucedan grandes cosas y en la que podré compartir momentos con gente querida!) cualquier incomodidad queda en el olvido y ya entro en el modo automático “agradecida y feliz”.

Hace algunos años, al hablar sobre este tema, un gran amigo me dijo que no estaba de acuerdo con esta manifestación de positivismo, que no se sentiría cómodo de caminar por la calle con una expresión de felicidad en la cara ya que la gente, al mirarlo, pensaría cualquier cosa de él.

¡Los demás siempre piensan lo que se les ocurre! Yo, prefiero enfrentarme a la vida cada día con una sonrisa – tenga o no un motivo puntual para hacerlo.



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