José Luis Duarte Rivera José Luis Duarte Rivera Author
Title: Recursos Emocionales
Author: José Luis Duarte Rivera
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Las relaciones de pareja constituyen una parte muy importante de la vida de los seres humanos adultos. Quizás es la parte más importante, p...
Las relaciones de pareja constituyen una parte muy importante de la vida de los seres humanos adultos. Quizás es la parte más importante, porque muchas veces la calidad de vida con la pareja determina la calidad de vida de las personas en todos los demás aspectos: familiar, salud, económico, social, etc. Cuando estamos bien con nuestra pareja, podemos vencer cualquier obstáculo. Como dice la canción: “…Es más corto el camino si somos dos…”

Para que una relación de pareja funcione bien, es muy importante tener una visión clara sobre las bases de su funcionamiento. Tal vez te has preguntado muchas veces, ¿por qué fracasan las relaciones de pareja si siempre comienzan con las mejores intenciones? ¿En qué fallamos al tratar a nuestra pareja? ¿Cuáles son los factores que determinan el éxito o el fracaso?

Las respuestas a estas preguntas podrían abarcar muchas cosas. Hoy hablaremos de los recursos emocionales, que representan “la sangre” de las relaciones. Los recursos emocionales son las capacidades con las que contamos para poder relacionarnos con otras personas. Todos nacemos con ciertas capacidades o con una base de los recursos emocionales. Durante la trayectoria de nuestra vida, los podemos utilizar bien o mal, los podemos desarrollar o los podemos atrofiar. Cada uno es el dueño de sus recursos emocionales y de su uso.

Toda emoción genera una energía que podemos dirigir a la creatividad o a la destrucción. Las emociones en si no son un problema. Nosotros no las elegimos, las emociones fluyen de manera natural. Pero de nosotros depende como las gestionamos, que hacemos con nuestras emociones. Cada uno es el único responsable de canalizar la fuerza que generan las emociones hacia nuestro objetivo. Por lo que en un torrente de las emociones no podemos olvidar de nuestros objetivos principales. Si nuestro objetivo es tener una relación de pareja estable y agradable, no podemos permitir que nuestras emociones incontrolables destruyan este objetivo.

Lo que hay que tener muy claro es que los recursos emocionales, como cualquier otro recurso, son limitados. El mal uso de estos recursos, inevitablemente conduce al desgaste emocional. Un estado apartico, en el cual la persona pierde la capacidad de dar y de recibir amor, cuando se pierde la alegría, la esperanza, el goce y el disfrute de la vida. Cuando todo da igual y nada produce la emoción. El estado de desgaste emocional, podría ser muy peligroso, ya que abre las puertas a la tristeza y a la depresión.

Pero por otro lado, los recursos emocionales son renovables cuando se les da el buen uso, y cuando son alimentados. Es de vital importancia utilizar los recursos emocionales de forma inteligente. Es nuestra responsabilidad cuidar estos recursos y tomar consciencia sobre su disponibilidad y sus límites. Por lo cual el desperdicio de los recursos emocionales o su uso poco inteligente, inevitablemente hará el impacto en nuestra vida en pareja y tendrá sus consecuencias.

Otro aspecto que no se puede olvidar es que las emociones son “contagiosas”. Cuando actuamos con amor, bondad, paciencia, tolerancia, apoyo, admiración, cuidado, respeto sembramos un campo energético de un ambiente emocional cálido y sano. La otra persona recibe esta energía y inevitablemente se pone en la misma onda emocional, respondiendo con las mismas emociones positivas.

De igual forma cuando actuamos con odio, resentimiento, ira, venganza, rabia, frustración, tristeza, desanimo, inevitablemente propiciamos el ambiente cargado de energía negativa, un entorno contaminado hasta tóxico.

El intercambio emocional entre la pareja es permanente, y va en ambas direcciones. Influimos en nuestra pareja y nuestra pareja influye sobre nosotros. Y así entre ambos se construye el clima emocional que puede ser enriquecedor, o puede ser desgastante. También nuestra actitud y las acciones dependen de nuestro estado emocional, lo cual a su vez determina nuestra calidad de vida.

Si queremos que nuestro entorno emocional sea sano y enriquecedor, que esté libre de la contaminación, que propicie la energía positiva y creativa, es importante cuidar nuestras emociones y las de nuestra pareja. Se trata de utilizar las emociones de forma inteligente y creativa, en vez de ser víctima de los torrentes emociones.

Podemos comprar los recursos emocionales con cualquier otro recurso de vital importancia, tales como salud o los recursos económicos. Todos sabemos que si la salud no se cuida, si tenemos los hábitos alimenticios malsanos, si no hacemos el ejercicio con regularidad, si hacemos actividades que nos son contraindicados por el médico, a lo largo de la vida la salud se deteriora y se pierde. Si en nuestra vida económica solo consumimos sin producir los ingresos, es obvio que los recursos económicos llegarán a su fin algún día. Si derrochamos los recursos, si no nos dedicamos a multiplicarlos, éstos llegan a su límite.

Los recursos emocionales funcionan de la misma forma. Si no se gestionan de manera eficiente, se produce su agotamiento. Es importante y necesario que dediquemos nuestros otros recursos, tales como nuestro tiempo, esfuerzo y dinero para multiplicar los recursos emocionales entre la pareja. Es de vital importancia utilizar la creatividad, la alegría, el humor para vivir las emociones positivas entre la pareja. Para esto no existen recetas ni recomendaciones que funcionen para todo el mundo, cada uno tiene sus gustos y sus preferencias.

Lo importante es tener claro que es nuestra responsabilidad y deber proporcional las emociones positivas a nuestra pareja. No se trata de esperar que nuestra pareja nos haga sentirnos bien, se trata de ser proactivo y esforzarse en crear las experiencias agradables, momentos de placer, de alegría. Generalmente las sorpresas agradables, que se enfocan en los gustos de nuestra pareja, no fallan en crear un clima de alegría y agradecimiento. En cualquier relación importante en nuestra vida, pero sobre todo en relaciones de pareja, es necesario sembrar las emociones positivas para cosechar los recursos emocionales. 

Otro aspecto importante es cuidarse para no caer en el derroche emocional, el cual conduce al desgaste. Un ejemplo de un desgaste emocional es la intención de cambiar algo en nuestra pareja, su personalidad, sus costumbres, sus puntos de vista. Generalmente todos los esfuerzos por “mejorar” a nuestra pareja conducen al fracaso. Lo cual a su vez produce un sentimiento de frustración y de ira.

¿Cuál sería la actitud emocionalmente inteligente cuando algo no nos gusta en nuestra pareja? Generalmente en estos casos existen cuatro posibles soluciones:
Decirle a nuestra pareja lo que no nos gusta. Pero hacerlo en una forma delicada, evitando juzgar, ofender o burlarse de él o de ella. Simplemente expresar tu punto de vista y porque tu consideras que tal o cual cosa debe cambiarse. La decisión de hacer el cambio o no siempre será la del otro. Podemos convencerlo, pero no podemos obligarle. Nadie cambia si no quiere cambiar. Si la pareja reconoce y acepta el cambio de buena manera, ambos experimentarán que están creciendo y avanzando en su relación.

En caso de que la pareja no quiere cambiar, le quedan tres opciones:

2. Cambiar su forma de ver y de percibir las cosas. Reflexionar sobre el razonamiento que tiene tu pareja que no acepta el cambio, entender sus razones, ponerse en sus zapatos, conectarse con sus emociones, tratar de vivir lo que él o ella está viviendo.

3. Quitarle la importancia al hecho. Se trata de ignorar las pequeñas cosas que pueden ser molestas e irritantes, pero no producen grandes efectos negativos. Se trata de cuidar las emociones de manera consciente, establecer un trato con uno mismo: No me voy a molestar por este hecho. No tiene sentido ponerme de malhumor porque mi pareja hace tal o cual cosa (o deja de hacer). Es aceptar al otro tal como es, como un ser humano imperfecto, igual que tu también. No tiene sentido desperdiciar los recursos emocionales en cosas que no tienen trascendencia.

4. Cambiar de pareja. Si la vida con tu pareja te produce mayormente emociones negativas, si no hay una buena convivencia, si te maltratan de cualquier forma, si no creces como persona al lado tu pareja, si la vida es un fastidio, si el ambiente es toxico y destructivo… definitivamente se llega al agotamiento de los recursos emocionales y con esto al fin de la relación. En esta situación es preciso reflexionar sobre los objetivos de estar juntos, sobre los límites y sobre la necesidad de tomar decisiones.

Los recursos emocionales representan la parte más importante entre otros recursos que son necesarios para mantener las relaciones de pareja gratificantes, por lo que tenemos que ser responsables de su uso adecuando, procurando siempre su renovación permanente y también evitando su desgaste. El cuidado de los recursos emocionales en la pareja es resultado de una actitud consciente, que requiere del esfuerzo y dedicación.

Martha Beato

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