José Luis Duarte Rivera José Luis Duarte Rivera Author
Title: Cómo manejar las ofensas
Author: José Luis Duarte Rivera
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Ofender a otros puede ser fácil. Cuando nos dejamos llevar por las emociones alteradas, nos volvemos reacción, decimos o hacemos lo primero...
Ofender a otros puede ser fácil. Cuando nos dejamos llevar por las emociones alteradas, nos volvemos reacción, decimos o hacemos lo primero que se nos ocurre, sin pensar en el efecto que vamos a causar en nosotros y en los otros. Sentirnos ofendidos, también puede ser fácil, cuando dudamos de nosotros. Le damos el poder al otro y recibimos sus comentarios, actitudes o comportamientos negativos como un acto premeditado que lleva la intención de herirnos. Pero también es posible que aprendamos a detectar estas amenazas antes de que nos hieran para darles una respuesta o una salida asertiva.

La mayoría de las veces, las ofensas vienen envueltas en un humor ácido, son sutiles, de manera que al momento en que tratas de llamar la atención de la persona que las hizo, esta utiliza una cantidad de excusas para justificarse y negarse a aceptar que esa era su intención.

Lo hagamos de forma consciente o no, solemos enviar mensajes tóxicos, cargados con las emociones alteradas que nos acompañan en ese momento, producto de alguna circunstancia de nuestra vida. Esto no nos justifica de ninguna manera pero reconocerlo nos ayudaría a canalizar nuestro malestar antes de afectar a otros.

Detrás de una persona ofensiva, muchas veces, hay soberbia, narcicismo y heridas afectivas del pasado que aún siguen abiertas. Generalmente, son personas inseguras, envidiosas, poco asertivas, que se sienten inferiores, descontentas por la vida que llevaron o que llevan. Movidas muchas veces por el miedo y la desconfianza, utilizan este mecanismo para hundir a los demás, pensando que, de esta manera, saldrán a flote.

Por otro lado, para no vivir eternamente ofendidos necesitamos aprender a protegernos de aquello que nos afecta, superando la susceptibilidad que nos lleva a estar a la defensiva. Es muy fácil malinterpretar el comentario o la actitud de otras personas y entenderlo como si fuesen una ofensa personal para terminar reaccionando en un tono exagerado que, en lugar de ayudarnos a afrontar y manejar la situación asertivamente, nos lleve a agravarla, al hacernos parte del problema con nuestra actuación.

Maytte Sepulveda

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